Respuestas

Porque cuando fallece un ser querido, todo son preguntas y, desde nuestra experiencia, el mejor servicio es el que no se limita al trato sino que adelanta a los allegados a todo lo que puede y va a suceder para que estén preparados.

En atención funeraria hay una diferencia que está por encima del trato educado y el servilismo: la guía y el acompañamiento. La calidad del servicio funerario se distingue por saber identificar el momento del duelo para trasladarle la información de la manera más eficaz.

Además de la educación y el tacto en el trato, le vamos a guiar en todo momento con respuestas que van a disipar la incertidumbre de esos duros momentos en los que el camino no está nada claro.

La profesionalidad y experiencia de nuestros asesores van a ayudarle a gestionar sus emociones evitando que se creen nuevas además de las que provoca el propio duelo.

Nuestro objetivo es poder proporcionar un servicio honesto en lo económico y de calidad. Si apartamos todos los servicios que responden a costumbres u otras necesidades que no son las estrictamente legales, nos quedará un servicio común con todo aquello que no se puede evitar en cualquier servicio funerario.

A partir de ahí, todo lo demás son complementos que responden a costumbres u otras necesidades que nadie tiene por qué adquirir si no lo desea y que en ocasiones sólo responden al afán recaudatorio de algunas funerarias.

La mayoría de funerarias son propiedad de aseguradoras que, además de dar preferencia a sus asegurados, se ven en la obligación de amortizar grandes inversiones en instalaciones y recursos.

Éste último factor repercute directamente en los precios a sus clientes particulares (no asegurados), llegando a influenciar el mercado con prácticas propias de monopolios para alterar la competencia.

Por supuesto. Desde los egipcios hasta la propia Biblia en el Levítico, han dignificado el trabajo del funerario con la preparación del cuerpo para el último adiós.

Todo servicio funerario tiene un momento para eso en el espacio del destino final. Un espacio íntimo, sin la pompa y el encuentro social del Velatorio.

La correspondencia de un Tanatorio o Crematorio es una idea heredada de los tiempos en los que el servicio funerairo era público y, por lo tanto, es algo que a día de hoy, no existe ni es obligatorio.

Cuando contrata un servicio en el que no es necesaria su presencialidad, la deslocalización es un factor que juega a favor del precio ya que la normativa exige que el cadáver permanezca refrigerado en un tanatorio pero no dice dónde debe ubicarse éste.

En el caso de los enterramientos, sí existe una correspondencia por tratarse de un servicio público y se rige a la normativa de cada lugar.

La tramitación presencial se puede alargar en más de una hora y hasta dos cuando además de redactar la esquela, los funerarios nos tomamos nuestro tiempo en preparar las solicitudes y autorizaciones que los allegados tienen que firmar.

Con la documentación necesaria y algún dato de filiación más, podemos ahorrarles todo ese tiempo de espera y centrar la tramitación en explicarles con detalle y las veces que sea encesario todo lo que necesitan saber y como se van a suceder los acontecimientos.

Le vamos a asesorar sobre todas las gestiones posteriores para que usted, si lo desea, pueda llevarlas a cabo por su cuenta.

Si lo prefiere, podemos ponerle en contacto con gestorías profesionales que lo pueden hacer por usted, pero creemos que lo más adecuado es que sepa primero si merece la pena informándole de las necesidades que se generan en función de las circunstancias administrativas del fallecido.

Normalmente las cenizas se recogen en el mismo crematorio pasadas unas horas o al día siguiente. Para que no tenga que desplazarse dos veces al crematorio, nosotros las podemos recoger por usted y entregárselas posteriormente en un lugar más accesible para usted.
Como éste es un servicio de cortesía, lo llevaremos a cabo cuando ambas partes coincidamos en disponibilidad y sin fijar plazos.